La princesa vivía en el estanque hacía muchísimos siglos. El agua como caverna, apenas le dejaba mirar la superficie, excepto algunos días, especialmente ventosos, en los que las hojas de los árboles, negras, cafés y grises, daban paso a la luz. Eran días felices y ella jugaba a aparecer y
La princesa vivía en el estanque hacía muchísimos siglos. El agua como caverna, apenas le dejaba mirar la superficie, excepto algunos días, especialmente ventosos, en los que las hojas de los árboles, negras, cafés y grises, daban paso a la luz. Eran días felices y ella jugaba a aparecer y a desaparecer